Trastorno de Ansiedad

Un evento importante, una reunión de trabajo, una presentación, un examen… La mayoría de las personas hemos sentido ansiedad en algún momento de nuestra vida, ¿verdad?

Esta ansiedad puede ocurrir de forma leve, en el fondo no deja de ser un mecanismo de defensa. Pero el problema llega cuando la ansiedad aparece de forma intensa o muy frecuente.
 A continuación, vamos a explicar qué es, causas así como herramientas terapéuticas y tratamientos que podemos llevar a cabo.

La ansiedad como tal es una emoción natural de carácter adaptativo, que ponen al organismo en alerta ante una posible amenaza, desencadenando una reacción que activa el sistema nervioso para responder al estimulo mediante la lucha, la fuga o la inhibición conductual.

La ansiedad es, en muchas circunstancias, una respuesta normal que se produce cuando una persona percibe una posible amenaza, de tal forma que su función es protegernos de dicha amenaza, haciendo que o bien evitemos la situación, salgamos corriendo o luchemos, estas son las tres respuestas primarias con la que nuestro organismo al igual que el de los animales, va a reaccionar ante el peligro.

De tal forma, que los síntomas relacionados con la ansiedad, tienen como función adaptarnos al ambiente de la mejor forma posible.

El rasgo principal de la ansiedad es, que es una respuesta, que se produce como consecuencia de la percepción de una amenaza futura.
Es decir, la persona considera que algo terrible puede pasar o está a punto de pasar, que existe una amenaza que puede causarle un daño físico o emocional.

Las vías de expresión de la ansiedad en nosotros, se manifiesta por medio de tres formas diferentes:
a través de síntomas fisiológicos, cognitivos y conductuales.
Éstos hacen referencia, a tres niveles distintos y a la vez mutuamente influyentes unos en otros, es decir, los síntomas cognitivos pueden exacerbar los síntomas fisiológicos y éstos a su vez disparar los síntomas conductuales.

Estas son las respuestas emocionales o conjuntos de respuestas que engloba cada vía de expresión de la ansiedad:

Aspectos Subjetivos o Cognitivos: Son de carácter displacentero y se caracterizan por ser una serie de pensamientos amenazantes, catastróficos, negativos y obsesivos, que aparecen de una forma recurrente intensa y repetitiva.

Aspectos Corporales o Fisiológicos: caracterizados por un alto grado de activación del sistema nervioso periférico, como mareos, sudoración, taquicardias, sensación de ahogo, rigidez o debilidad muscular, etc

Aspectos Observables o Motores: implicar comportamientos poco ajustados y escasamente
adaptativos, como hiperactividad y alarma constante o por otra parte, el bloqueo o inhibición conductual.

La combinación entre síntomas cognitivos y fisiológicos, desencadenan una reacción de sobresalto, donde el individuo trata de buscar una solución al supuesto peligro percibido y las reacciones pueden ser de dos tipos:

Movilización
Se produce cuando los sistemas se activan para la acción, por lo tanto, la respuesta que aparece es luchar o huir.

Inhibición
En la inhibición se produce la respuesta contraria a la movilización, es decir, los sistemas se inhiben y bloquean para inmovilizar a la persona e impedirle actuar y por tanta bloquearla para la acción.

ansiedad

Ansiedad Patológica

El modo de pensar de una persona ansiosa es diferente al modo de pensar normal, ya que su forma de interpretar la realidad esta distorsionada y tiene unas características peculiares que contribuyen como consecuencia de ello a generar, incrementar y mantener la ansiedad.

Podemos decir que la persona que tiene ansiedad está viviendo una vida que no está realmente ajustada a su presente y sus necesidades, con lo que puede estar permanentemente “forzando la máquina”.

Así pues, en la ansiedad patológica, no existe un peligro real, sino una interpretación exagerada o errónea de una situación determinada y del peligro que plantea.

Por tanto, la respuesta de ansiedad es inapropiada y, en vez de protegerte de un peligro real, te impide actuar de un modo eficaz e incrementa y dificulta la solución del mismo.

Queremos presentar las señales de alarma que es imprescindible conocer y tener en cuenta, para no solo prevenir la posible aparición de un cuadro patológico, sino para hacernos consciente, de que es importantísimo pedir ayuda, en ese primer momento.

– Ansiedad sin ninguna razón.
– Mucha ansiedad que no puedes controlar.
– Temor todos los días.
– Temor a situaciones o cosas especificas.
– Tener ideas catastróficas.
– Fatiga o cansancio permanente.
– Dificultades para dormir.
– Las emociones te desborda en determinadas situaciones.
– Pérdida de interés y dificultad en mantener la motivación suficiente para afrontar el día a día.

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Problemas para concentrarse y para recordar. 
La mente de la persona ansiosa está hipervigilante y su atención centrada en la situación temida, que percibe como amenazante, y constantemente inspecciona el ambiente a su alrededor en busca de pistas de daño personal. Este estado le impide pensar correctamente y limita su capacidad para llevar a cabo las tareas que desearía realizar.

La persona ansiosa puede estar en un continuo estado de alarma, (mucha ansiedad que no puedes controlar y ansiedad sin ninguna razón) es hipersensible a cualquier estímulo que pudiera suponer una amenaza y puede percibir casi cualquier cosa como peligrosa. Por este motivo, puede encontrarse en un constante estado de estrés emocional.

Pensamientos recurrentes. La preocupación que siente se refleja en una serie de pensamientos que acuden constantemente a su cabeza. Son pensamientos recurrentes, repetitivos y rápidos. A veces pasan por la mente con tal rapidez que la persona no se da cuenta de ellos, siendo solo consciente de la ansiedad generada. Por ejemplo: “No les voy a gustar, se reirán de mí, creo que no quieren que esté aquí” o “No puedo conducir, soy demasiado torpe, me estrellaré”

La capacidad para razonar sobre estos pensamientos se ve limitada. (temor a situaciones o cosas específicas) Aunque puede estar de acuerdo en que sus pensamientos son ilógicos, se comporta como si creyera completamente la veracidad de esos pensamientos.
El pensamiento ansioso es involuntario y aparece en la mente aunque la persona tenga la determinación de no pensar en ello o considere que esos pensamientos no son válidos.

Pensamiento catastrofista. (Tener ideas catastróficas). La persona ansiosa se centra en el peor resultado posible de cada situación en la que existe una posibilidad de que haya un resultado negativo. Exagera la probabilidad que existe que el resultado temido suceda y exagera las consecuencias de ese resultado.

Por ejemplo, una estudiante con ansiedad ante los exámenes piensa que fracasará, (a pesar de estar bien preparada), que no será capaz de aprobar ningún examen más, ni terminar la carrera y que se convertirá en una fracasada.

Un profesor que tenía que dar un discurso pensaba que olvidaría lo que tenía que decir, que quedaría como un idiota delante de todos y que sentiría tanto miedo que se desmayaría.

Centrarse en lo negativo. Otra característica del pensamiento de la persona ansiosa es que recuerda los resultados negativos y olvida los positivos. Así, puede ser muy consciente de sus problemas para manejar una situación determinada, pero no de sus habilidades para sacarla adelante.

Está orientado a percibir la amenaza, lo que ha salido mal en el pasado, en vez de lo que salió bien; lo que puede salir mal o hacer mal, en vez de lo que puede salir bien o hacer bien, se centra en sus defectos en vez de en sus virtudes.

Tendencia a pensar de un modo extremista. La persona ansiosa no tolera la ambigüedad ni la incertidumbre. Por tanto, a no ser que esté seguro al 100% de que la situación no conlleva ningún riesgo o de que tendrá éxito, ve la situación como una amenaza.

 Así, una respiración entrecortada significa que va a dejar de respirar por completo; un sonido extraño provocado por el viento, significa que alguien está entrando en la casa; un bostezo de una persona significa que le aburres; caer mal a alguien significa que no puedes caer bien a nadie porque eres horrible, etc.

 Las posibilidades remotas se ven como altamente probables. Así, a pesar de estar bien preparado para un examen, la probabilidad de suspender se vuelve altísima; no poder recordar una palabra se vuelve una señal altamente probable de un deterioro mental; una discusión con tu pareja es vista como un indicio de una ruptura inminente.

 Es decir, se da una tendencia a pensar de un modo extremista y absolutista, que aumenta conforme se acerca la situación temida.

Trastornos de Ansiedad

Según el Manual Diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales, actualmente DSM-V (2013),
La clasificación de los Trastornos de Ansiedad es la siguiente:

  • Ataque de Angustia
  • Agorafobia.
  • Trastorno de Ansiedad Generalizada.
  • Fobia Específica
  • Trastorno de Ansiedad Social
  • Trastorno de Ansiedad inducido por sustancias.
  • Trastorno debido a otra enfermedad medica.
  • Trastorno de ansiedad no especificado.
trastornos psicológicos

Tratamiento y Herramientas Terapéuticas para superar la ansiedad

Como herramientas terapéuticas, contamos con distintas alternativas viables y que han demostrado su eficacia para solucionar el problema de ansiedad.

En función de la patología en concreto y sobre todo en función también de las características de la persona que acude a consulta, ya que para nosotros lo importante no es la herramienta o la patología, sino la persona que viene a buscar una solución a su problema, por ello y dentro de nuestra experiencia, ofrecemos distintas alternativas,
dentro de los distintos enfoques Psicoterapéuticos, como puede ser:

  • EMDR.
  • SHEC.
  • TIC
  • Hipnosis
  • Visualización y relajación guiada.
  • Enfoque y herramientas desde la terapia Gestáltica.
  • Brainspotting.
  • Bioenergética.
  • Mindfulness
  • (TCE) Terapia centrada en las emociones.

Cuando una persona experimente ansiedad, suele venir también combinado o de la mano de otras patologías o síntomas, como por ejemplo, síntomas depresión, trastornos psicosomáticos, problemas de sueño, alteraciones en la alimentación, etc.

Por ello, a la hora de proponer tratamientos o intervenciones, tenemos en cuenta un proceso de valoración exhaustivo en el que concretar que otros problemas concomitantes la persona trae también de la mano.

Si tienes alguno de los síntomas arriba especificados o tienes duda de que puedas estar sufriendo de ansiedad, no lo dudes, nuestro equipo de profesionales puede solucionar tu problema de la manera más cómoda y fácil para ti.