En este post, vamos a ver no sólo los diferentes tipos de apego en la infancia, si no también conocer cómo estos determinan tu forma de ser, de estar en el mundo y de relacionarte contigo mismo y con los otros.
Como Psicóloga experta en Trauma, es fundamental ver el apego creado en infancia con las figuras parentales y sanarlo, porque este es el que en el aquí y ahora, está generando síntomas en el adulto, de tal forma que os invito a la lectura de este post y a que reviséis como fue vuestra historia, sus vínculos y así poder sanar las heridas de la infancia y el trauma de apego.
Resumen de contenido
ESTILOS DE APEGO
Como mencionamos en el post sobre el trauma y el apego, cada uno de nosotros por lo general desarrolla más de un tipo de apego, y estos pueden ser determinantes o bien menos contundentes, en realidad, va en una escala gradual, pasando de tener un cierto estilo en la relación, es decir, una forma de apegarse, hasta llegar a poder tener un trastorno relacionado con el apego, todo depende de los vínculos que se establecieron en la infancia con las figuras paternas.
Vamos a clasificar los tipos de apego en cinco, uno seguro, y cuatro vertientes del apego inseguro: ansioso, evitativo, desorganizado y aislado.
APEGO SEGURO
Hablamos del apego sano, aquí el niño ha crecido en un ambiente relacional en el que sus necesidades siempre fueron percibidas, validadas y reconocidas. La tendencia relacional de los cuidadores, fue la de disfrutar del vínculo y si había errores inevitables, estos se resolvían, desde una crianza respetuosa, de tal forma que el niño se sentía cómodo y seguro en su presencia y esto tiene como resultado que el niño pueda explorar el mundo con seguridad, porque así fueron sus padres, seguros y confiables.
Como adultos, serán personas que establezcan relaciones sanas consigo mismo y con los otros, construyendo la relación siempre desde la confianza y la intimidad, porque es desde donde saben relacionarse.
APEGO ANSIOSO AMBIVALENTE
La forma de relacionarse del adulto, es desde la dependencia exagerada y por tanto la ausencia de autonomia. Son personas que su tendencia es siempre estar hipervigilante, en la desconfianza y la inseguridad, porque crecieron en un ambiente en el que unas veces papa y mama estaban pero otras no, por lo tanto son adultos desconfiados, indefensos e inseguros, esto hace que exploren el mundo siempre con precaución y pasividad.
Como consecuencia de la incertidumbre en la que vivieron el vínculo, hacen que se aferren a relaciones por miedo a perderlas, a pesar de que las relaciones sean tóxicas.
Son adultos, que viven futurizando el miedo a la pérdida, por lo tanto son más dependientes, conviviendo con emociones como la rabia, rechazo, idealización, amor/odio. Es habitual encontrar a personas que se apeguen a relaciones poco gratificantes, con tal de no estar solos.
La sintomatología que suelen traer a consulta con este tipo de apego, suele suele ser problemas relacionados con la dependencia, como consumo de alcohol o bien conductas de riesgo.
En este tipo de apego, el niño vive en un ambiente impredecible, no sabe qué esperar, porque en algunas ocasiones los cuidadores están, pero en otras no, de tal forma que será un adulto que fácilmente entre en la confusión y la inseguridad a la hora de tomar decisiones en su vida.
Los padres aquí estaban por regla general ausentes, ocupados, cansados, estresados o emocionalmente inestables.
Siendo adultos, la consecuencia del trauma de apego será, tener conflictos relacionales y vivir con dolor las separaciones. Para evitar la ruptura, su tendencia será sobreadaptarse al otro, con tal de ser aceptado, aunque esto suponga perder su identidad.
Lo que nos encontramos en psicoterapia, es que la persona tiene una profunda sensación de ansiedad y existe un miedo implícito al abandono.
APEGO EVITATIVO
Como experta en Trauma, lo que identificamos siempre en este tipo de apego, es que la persona se enfrenta al trauma siempre evitándolo, porque hay mucho miedo al rechazo y a la agresión.
Aqui lo cuidadores nunca respondieron a las necesidades del niño, porque estaban centrados en sí mismos, sintiéndose incómodos en el contacto físico y emocional. Un buen ejemplo seria padres narcisistas, con sentimientos negativos hacia el niño.
El niño, deja de intentar conectarse con los demás, y también con sigo mismo, porque llega a una especie de “conclusión” preverbal parecida a: nunca voy a obtener lo que necesito, así que es mejor no necesitar nada
El adulto, en este tipo de apego ve como un signo de debilidad la sensibilidad y la empatía, por ello, las rechaza. Se definen como independientes y nunca necesitan la ayuda ni la comprensión de nadie, lo que les lleva a la incapacidad de construir relaciones de verdad basadas en la intimidad y el contacto.
Como Experta en Trauma, podria señalar su miedo implícito a mostrar su vulnerabilidad y una profunda soledad.
APEGO DESORGANIZADO
Este tipo de apego, los cuidadores se vinculan de manera inconsistente y son imprevisibles, les acompaña una actitud crítica y agresiva, sobre todo si el niño necesita expresar sus necesidades relacionarse. En este tipo de apego, es habitual encontrar maltrato, insultos, abusos, adicciones, un ambiente plagado de discusiones y peleas.
El ambiente del sistema es muy confuso, porque el niño siente que depende para su supervivencia de personas que le agreden y le hacen daño.
Lo que nos encontramos aqui es que la persona de adulto, carece de estrategias para afrontar el trauma, necesita sentir que todo lo tiene controlado, se muestra hipervigilante y su forma de vincularse es la búsqueda intensa de proximidad, seguida de la intensa evitación “quiero pero no puedo”.
Aqui nos encontramos con un adulto que tiene problemas para concentrarse, porque su forma de pensar es muy desorganizada y caótica, son muy inestables emocionalmente e internamente conviven con una fuerte vivencia de malestar que les acompaña todo el tiempo. Su forma de vincularse siempre será caótica, porque se moverán entre la dependencia y el rechazo y la distancia hacia los otros, siendo en su mayor parte, críticos y agresivos.
Existe un miedo fisiológicamente implícito e intenso a ser agredido.
APEGO AISLADO
En este caso los cuidadores son negligentes y carecen de la capacidad para conectar con el niño, no pueden sintonizarse con el ritmo natural del niño, ni saben interpretar sus expresiones emocionales, porque ellos mismo no saben autorregularse. En este tipo de apego, vemos a padres ansiosos, que no saben ver al niño, por lo que unas veces no atienden las necesidad del menor y otras sin embargo, les saturan con cuidados que son innecesarios, en definitiva, son padres invasivos y controladores.
El niño aprende en este sistema, que expresar sus necesidades genera incomodidad y ansiedad a su alrededor, así que decide esconderse dentro de sí mismo y mostrar una fachada social adaptándose a lo que se espera de él, por lo que el niño carece de estructura yoica e identidad.
El adulto con apego aislado, vive escondido en su propia fantasía, con una gran autocrítica e incapacidad para expresarse emocionalmente, porque lo que hay de fondo es un gran miedo implícito a la invasión.
Ahora que ya conoces los tipos de apego, puedes tomar conciencia de lo importante que son las figuras parentales, en la constitución de un trauma de apego y lo necesaria que es la ayuda de un Psicólogo especializado en trauma para superarlo. Contacta con nosotros y te ayudamos en este proceso.
Estos estilos de apego, determinan tu forma de amar, de elegir pareja y de vivir el amor y la relación, como experta en trauma te invito a que revises y valores como te estas relacionando con el amor, porque el amor si es sano, nunca te hará sufrir.
